Bollo Guella es una panadería que nace con la idea de reinterpretar lo artesanal en un entorno contemporáneo.

Cuando nos encontramos con Carmela, su creadora, nos transmitió no solo sus necesidades, sino también su profunda pasión por la panadería, por la masa… y especialmente por la masa madre. Ese fue el punto de partida que inspiró todo el diseño: un espacio con alma clásica, cálido, donde se sintiera ese “estar en casa” y el valor de lo hecho a mano.


El diseño del local busca reflejar esa esencia desde el primer paso: un lugar honesto y cercano, donde los materiales hablan por sí mismos y cada detalle acompaña la experiencia de quienes lo visitan.
La propuesta se centra en la transparencia y la conexión entre el cliente y el proceso de elaboración, integrando visualmente la producción al recorrido del espacio.

 

Se trabajó con una paleta de materiales naturales —microcemento, madera, hierro negro y vidrio repartido— que evocan lo artesanal sin perder elegancia. Las lámparas tipo vintage aportan calidez y una identidad atemporal que dialoga con el espíritu de la marca, cuyo nombre rinde homenaje al Martín Fierro y a la esencia de lo local.


El resultado es un espacio donde tradición y contemporaneidad conviven en equilibrio: funcional, adaptable y preparado para crecer.
Actualmente, el proyecto se encuentra en etapa final de materialización, listo para abrir sus puertas y convertirse en un nuevo punto de encuentro entre el aroma a pan recién horneado y un lenguaje arquitectónico sincero y actual.